Y ahora se niega a comer...

viernes, 18 de abril de 2014 Se lee en


Lastimosamente desde hace un tiempo hacia acá Andrés está pasando por una etapa de rechazo a sus comidas; al principio, sólo las rechazaba inicialmente pero con algo de maña se las lográbamos dar, en especial Stephane, pues debo admitir que con mis problemas alimenticios soy de poca ayuda a la hora de ser un ejemplo para comer x alimento.

Por ejemplo, los desayunos y almuerzos se los preparo yo, cosas sencillas y que él pueda comer por sí solo para que sienta independencia y las cenas las prepara y las da Stephane, así Andrés tiene a ambos padres encargándose de tan importante área de la vida.

Además, él tiene una mesa pequeña a la que relaciona con sus comidas, pues anteriormente cuando le decíamos 'es hora de comer' el corría a su mesa y se acomodaba en su sillita a esperar sus alimentos.

Pero desde ayer, y especialmente hoy, Andrés Matteo se ha negado rotundamente a tomar los alimentos, ni siquiera los mira, comienza a gritar y patalear hasta que le dejamos por unos minutos tranquilo; eso sí, pide su tetín o una galleta (pues sabe donde las coloco y me las señala) cosa que hoy mismo nos hemos negado a hacer pues ya se está mal acostumbrando a que es lo que él quiere y cuando quiere y si seguíamos por esa línea, nos comería vivos al ser mayor.

Y es por esta razón siento que hoy ha sido tan difícil que Andrés coma, pues me parece que prueba a quién tiene más poder en el tema: si él o nosotros. Aunque es cierto que acaba de pasar por un largo período sin asistir a la escuelita por enfermedad, no me parece que sea este su motivo a tan malas actitudes, pues cuando más enfermo se sentía, comía con pocos problemas. 

Los buenos tiempos (hace tan poco...)

Me hace sentir mal no haberle dado hoy comida, aunque cada vez que me pidió algo,  le intenté dar nuevamente los raviolitos de cuatro quesos que le preparé e insistió en rechazarle; es más, Stephane le preparó una sopa de pollo y fideos y hasta bajo al restaurante a comprarle una crema de tomate y ambos platillos los rechazó dramáticamente.

Finalmente, el pequeño prefirió dormirse antes que comer, así que sigo esperando a esta hora por si despierta y me pide comida entonces intentar una vez más, pues ya no es posible seguir dándole tanta leche ya que el pediatra me recomendó disminuir sus tomas de leche (hasta hace unas semanas tomaba entre 50 y 60 oz diarias) y a darle más alimentos variados, hasta le mandó un suplemento vitamínico.

Lo único que nos queda es seguir firmes en nuestra postura de cero bocadillos entre comidas y menos leche, para que vaya aprendiendo a comer alimentos más variados y saludables, así como tener mucha paciencia y no crearle un aire tenso alrededor de la alimentación. También he leído algunos artículos interesantes para tener una guía de como atacar este problema y ayudar a Andrés, como los siguientes:


¡Deséennos suerte!




-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia. Siempre inspirada por y para Andrés Matteo, pues con su llegada a casa este blog nació. Anímate a saludarme en acebook 😉

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