Entre MAMItis y rebeldía

viernes, 14 de noviembre de 2014 Se lee en


Siempre he dicho que en la maternidad no es todo rosa ni tampoco negro, más bien es una mezcla de diversas vivencias con tu pequeño. Y ahora mismo estamos en una dualidad muy interesante, la de la rebeldía con fuertes dosis de mamitis. Andrés está pasando por esa etapa llamada 'los terribles 2', llena de drama, mocos y unos ¡¡NO!! tan firmes que casi le admiro la tenacidad.

Y es que tiene un carácter fortísimo, dominante y que choca inmensamente con el mío o mejor dicho, es tan idéntico al mío y por eso se enfrentan, casi sufro de imaginar como será de adolescente. Pero mi pequeño monstruito también tiene su lado amoroso, tierno y que me llena de dulces apapachos y pide que se los de exclusivamente a él, nadie más puede recibir mi amor, ni siquiera papá.

Así como a diario hay uno que otro enfrentamiento, pues casi que le gusta desafiarme, como cuando le digo 'no corras' y él decide oír '¡corre!', también tiene sus momentos donde soy lo máximo para él y si no estoy cerca me extraña y llora.

Por ejemplo hoy mis abuelos decidieron llevar a Andrés con ellos a realizar un mandado, y aunque se vistió rápidamente e iba feliz, al ver que yo no subí al carro puso mala cara y me contaron que posteriormente comenzó a llorar y pedir a gritos mi presencia: ¡¡'biyiiiii, mamiiii, faaavoooo, veeeeeeen!!'.

Apenas llegaron a casa y fui a bajarlo del carro, se pegó a mi cuello y me llenó de besos durante unos cinco minutos a lo mínimo, para luego comenzar a corretear en el patio con Zeus, su amigo perruno. Y esta misma tarde mostró su otra faceta, donde por querer armar un lego y no le salió como esperaba, comenzó a lanzar las piezas por todo el patio, gritando cual si fuera el fin del mundo y ay de quién se le acercara en ese momento pues lo fulminaba con la mirada.

No existe un método de disciplina que no haya probado y más bien me ha tocado armarme uno con un poco de cada cosa, hay momentos en que es agotador enfrentarse a un niño en medio de una rabieta, más cuando sucede fuera de casa y no sólo lidias con ese mal momento, sino con las miradas acusatorias del público, incluso recientemente me pasó que en un mall Andrés se arrebató (mocos y patadas incluidas) pues no le quise comprar más chicle, y hubo un señora que le dijo a mi hijo que dejara de ser malo que se veía feo, a lo cuál la mire seriamente y le contesté que mi hijo no era malo, simplemente tenía un mal comportamiento y que al fin y al cabo era una etapa en su vida, le di la espalda y seguí, aunque aún tenía mucha molestia con ella y es que en esos momentos en que no sabes como llegar y calmar a tu hijo sin ceder a su exigencia, lo que menos necesitas es un comentario indiscreto de esos que pueden bajarte la moral.


Como dije al principio, la maternidad no sólo es lo bello ni sólo lo incómodo, sino es el balance de como quieras vivirla y aprovechar los momentos con tu hijo, al menos eso trato de hacer cada día, aunque sé que me he equivocado en ciertas cosas, trato de ir mejorando para ser mejor apoyo para Andrés.



Y cuando siento los brazos de mi pequeño a mi alrededor y lo escucho llamarme con amor, ya sea por mi nombre o como mami, me siento más fuerte para seguir luchando por su bienestar, así sea él mismo quién me ponga piedritas en el camino.




-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia. Siempre inspirada por y para Andrés Matteo, pues con su llegada a casa este blog nació. Anímate a saludarme en acebook 😉

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