#IMmigrant: Nuestra historia de migración

domingo, 28 de febrero de 2016 Se lee en


Hace ya unos años que Stef, Andrés (de apenas unos meses de edad) y yo fuimos a dar un paseo a la Feria Afroantillana. Allí pasé un momento incómodo cuando paré frente a un stand de una organización que ni siquiera recuerdo cuál era su objetivo, sólo me detuve a acomodar al peque en el coche,  y de pronto un señor con este vestuario 'afro' me aborda y me dice en un tono altamente recriminatorio: "Usted debe estar orgullosa de su herencia afro e inculcársela a su hijo..." Ni siquiera dejé que terminara lo que iba a decir, lo miré fijamente y le contesté: "Yo estoy orgullosa de todas mis herencias: de la española de mis tatarabuelos, de la indígena de mi bisabuela y hasta de la afro y holandesa de quién me engendró. Y mi hijo estará orgulloso de ser un mestizo PANAMEÑO".

Y allí le di la espalda y le pedí a Stef salir de allí, pues confieso que me molestó no lo que dijo sino en la manera que lo hizo, como reprochándome por no estar con atuendos alusivos como todos los de piel oscura  que alcancé a ver en ese día.

¿Por qué esta historia? Pues pienso que hasta ESE momento nunca había reflexionado sobre mis ascendencias, no había tenido la necesidad de ello y las pocas veces en que fui consultada sobre a que grupo étnico me ligaba, respondía que a ninguno porque soy un 'guacho de razas'. Y mientras le contaba a Stef mi molestia por el reproche por no haberme encasillado, caí en la cuenta que quizá mi hijo algún día tendría un momento parecido y más cuando en su 'guacho' sanguíneo se han agregado tres ascendencias más: la francesa, la belga y la catalana (hasta donde sabemos).

Panamá es un país de mestizaje, producto del tránsito que durante siglos tuvimos de diversos grupos étnicos, comenzando por los conquistadores españoles y la posterior llegada de los esclavos africanos para cubrir las pérdidas de los nativos que no soportaban los exigentes trabajos que se les impusieron. Y luego fueron llegando más y más migrantes, muchos de los cuales se establecieron y formaron familias en esta cálida tierra. Por eso, no concibo que aún se desee etiquetar a las personas sólo por una de sus ascendencias.

En años recientes, hemos tenido una gran ola migratoria de sudamericanos, lo que nos ha llevado a un creciente fervor nacionalista que en ocasiones raya en la xenofobia. Acepto que muchos inmigrantes llegan con aires de superioridad, de pisotear al nacional, de menospreciar esta tierra que lo recibe y encima esperan que le besemos los pies por estar aquí.

Y confieso que soy del pensar que si un lugar te parece una 'mierd...', como se expresan muchos, entonces ¿qué sigues haciendo aquí? Eres libre de seguir tu camino o de regresar a tu país de nacimiento, pero no ataques el país que te abrió las puertas y la gente que lo habita.

Pero así como hay gente indeseable para cohabitar, también  existen muchos que realmente quieren a esta patria, que la ven como un segundo hogar: mi esposo es uno de ellos, mi amiga Dayana es otra y muchos conocidos más también lo son. Y da gusto ver que son estas personas quienes mejor defienden esta patria, sin caer en insultos o ataques sinsentido como lo hacen muchos de mis compatriotas.

Panamá no es el único país con esta situación, basta con leer las noticias internacionales o los testimonios de amigos residentes en otros lugares para palpar esa actitud de rechazo hacia los migrantes.

Por ello es que Refunite, organización creada para ayudar a refugiados a reencontrarse con sus seres queridos, lanzó la campaña #IMmigrant, para concientizar sobre la actual crisis de los refugiados y recordarnos que no importa de donde vengamos, en cada familia hay una historia de migración; no hay que olvidarlo y hay que estar orgullosos de ello.

Y como mi Andrés es quién tiene la historia más reciente de migración (padres de diferentes nacionalidades), es él la imagen para nuestra campaña familiar. Si hiciera una mía o una de Stef, no habría espacio en la foto para tantas ascendencias >.<

Compartamos nuestras historias de migración y no permitamos que nuestros hijos las olviden. No es lo mismo recordar nuestros orígenes que sólo pretender encasillarnos en uno solo de ellos.



-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia. Siempre inspirada por y para Andrés Matteo, pues con su llegada a casa este blog nació. Anímate a saludarme en acebook 😉

Se ha comentado...

  1. Hola, me ha encantado tu blog, ya te sigo :)

    Es muy cierto lo que dices sobre no olvidar nuestros orígenes, suelo ver como se hacen comentarios despectivos hacia los inmigrantes y me entristece.

    Abrazos desde Colombia

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