Trabajando en Panamá: La utopía de la conciliación paternal

martes, 13 de septiembre de 2016 Se lee en


Hace un tiempo que no toco temas laborales, y en esta ocasión más que hablar y aconsejar quiero reflexionar sobre la conciliación cuando se trata de los papás.

Quiero empezar por nuestra propia experiencia. Cuando en 2012 salí embarazada, tuve que estar sola en la sala de espera de mis citas de control, llamando a Stephane cuando apenas quedaba una paciente antes que yo para que corriera para estar conmigo en la cita. No se lo reprocho ni lo hice en ese entonces aunque hubiera querido tener compañía en esos momentos. 

Cuando caí a las 30 semanas de embarazo y tuve que estar en casa, lo pasé en total soledad postrada en cama. Mi madre ni nadie de mi familia podía estar conmigo y Stephane sólo subía para darme de comer (15 minutos máximo) vamos que ni hablar podíamos. Por suerte vivíamos frente al trabajo, así que era rápido en llegar si por si acaso llegaba a ocurrir algo.

Cuando el lunes 3 de septiembre amanecí con fuertes dolores, tuve que esperar que Stephane 'robara' tiempo de su trabajo para llevarme a urgencias, imagínate cómo me sentí al no ser una prioridad en un momento de temor por no sentirme capaz de retener a mi propio hijo dentro de la seguridad de mi vientre. Eso sí, apenas estuvo conmigo fue un gran soporte, pero apenas me instalaron en la habitación en espera de la cesárea programada de urgencia, tuvo que volver a su trabajo para que nadie se quejara por su ausencia y claro que mientras estuvo conmigo no paró de contestar llamadas ni mensajes de Whatsapp.

Esa noche que Andrés nació, agradezco que estuvo allí y que hasta lo acompañó en la ambulancia rumbo a la sala de Neonatología mientras yo estaba inconsciente en recuperación (sólo vi escasos segundos a mi recién nacido antes de caer noqueada por la anestesia). Cuando reaccioné 4h después ya mi hijo estaba a más de 4 kilómetros lejos mío pero allí estaba Stephane para apoyarme con aquella foto plastificada de nuestro bebé: su primera foto al llegar a este mundo.

Los siguientes días Stephane tomaba adelantado su tiempo de almuerzo para poder ver al pequeñín en el escaso lapso que permite el Hospital para las visitas, mientras yo no le veía hasta las 6 o 7pm pues 'tenía' que cubrir el tiempo que estuvo con nuestro hijo. Y hago una nota aquí: durante años Stef ha cubierto las plazas que han dejado tiradas los empleados y hasta en madrugadas y fines de semana trabajó, sin remuneración alguna porque para él era y es más importante que la empresa funcionara en las mejores condiciones, algo que jamás le han agradecido o reconocido y ni siquiera tomaron esto en consideración durante un momento difícil para él: el nacimiento adelantado de su primer hijo y tener poco tiempo con él, verlo lleno de máquinas y además tener a su esposa hospitalizada, por suerte ya acompañada por su familia.

El jueves que salí del hospital, a Stef le habían dicho en Neonatología que Andrés había evolucionado muy bien, y que le quitarían el respirador y posiblemente saldría esa tarde. ¿Te imaginas mi emoción por ello? Aún me dolía la herida física pero estaba tan ansiosa por oler a mi bebé que el dolor era nada para mí. Stephane tuvo 'el privilegio' de que le dieran 'doble permiso' para ausentarse y así ver al bebé en la mañana y en la tarde sacarme del hospital y llevarme a verlo, con maleta por si le daban la salida. Cuando llegamos, nos estrellamos con la noticia de que tuvo complicaciones y por tanto fue operado de urgencia y permanecería más días internado. Me desmoroné, mi vida fue negra y sinceramente me olvidé de todos, incluido Stef. Al llegar a casa (2pm), simplemente me eché a llorar por largas horas, mientras Stephane tuvo que volver  a su oficina como si nada, a sacar todo adelante como el gerente profesional que es.

Jamás gozó de un sólo día por ser padre, jamás le ofrecieron la posibilidad de estar un día entero con su esposa que sufría por la ausencia momentánea de su recién nacido y él jamás se permitió sufrir esta ausencia para poder apoyarla y sacar adelante su trabajo. Y en los días siguientes ya ni podía acompañarla a las visitas frecuentemente porque sino tendría que pagar largas horas por su ausencia, incluso más de lo que realmente había estado ausente.

Han pasado cuatro años, y aún cuando he tenido inconvenientes que requerirían su apoyo como padre, y él ha dicho (defendiéndose ya) 'necesito x día por motivos personales con mi hijo' ha tenido que escuchar frases como '¿y acaso para eso no está su madre o ella no tiene a alguien más que se encargue (entiéndase mi mamá o mi abuela)?' y esto sucede en una empresa con directivos europeos, que se supone que están exentos del largo legado patriarcal panameño donde la mujer y sólo la mujer es quién lleva el trabajo de la crianza. Y claro, que aunque Stephane y todos los padres tienen derecho a días remunerados para citas de control y diligencias con sus hijos (Art. 128, num. 30 del Código de Trabajo), esto las empresas se lo pasan por las suelas y prefieren seguir con el cuentito de que sólo la madre tiene derecho a eso. Y ni siquiera tocaré el tema de las vacaciones, que en 7 años de estar juntos jamás ha tenido una vacación que dure más de 15 días, sin contar que durante ellas también le llaman por urgencias no urgentes.

Yo sacrifiqué lo mucho que me agradaba mi trabajo para estar con mi hijo, pues al igual que Stef tuve que aguantar frases de ese tipo, con la variante '¿pero no pagas una nana? que vaya ella a la cita o lo retire de la escuelita (que me tomaba 15 minutos y me los descontaba de mi almuerzo)' y hasta aproveché a mi madre que se llevaba al peque de paseo por unos días para maratónicamente adelantar todo lo posible de la cada vez más grande carga laboral. Hasta que llegó un día donde me estrellé y valoré más el tiempo que pasaba con mi hijo que los dólares ganados.

Mentiría si no dijera que esto, estar con mi hijo y disfrutar de nuestros paseos, no sería posible sin Stephane, pues es gracias a él que puedo hacerlo, puedo ser parte vital de la crianza de nuestro hijo. En un mundo ideal, ambos podríamos estar implicados activamente en la vida del peque, pero viendo que para Stef era y es imposible en el trabajo que tiene y con lo difícil que nos la pone el Gobierno para tener permisos laborales por más de un año (que permitirían que él encontrará un trabajo más flexible) llegamos al estilo de vida que llevamos.

Ahora que ya he hablado un poco del tema de la nula conciliación laboral de Stef (seguro es igual para muchos hombres en mi país) y que para estar bien con su hijo reduce horas de sueño y hace lo máximo mientras está en casa para reforzar su presencia como papá, quiero comentar que desde hace AÑOOOS existe un proyecto de Ley que busca iniciar el camino de la conciliación laboral del padre en Panamá y cómo siempre los diputados son lerdos para actuar. Este es el Proyecto de Ley Nº 413 que establece lo siguiente:

...la Licencia remunerada por Paternidad, reconociéndole el derecho al padre trabajador permanente a quince (15) días de licencia por el nacimiento o por adopción del hijo o hija; con el objetivo de que el padre comparta con su cónyuge o compañera las tareas inherentes a los cuidados que deben brindarse durante los primeros días del nacimiento o adopción.

Aunque es un paso, aún hay muchísimo que mejorar como por ejemplo:
  1. Que no sea sólo para padres trabajadores permanentes, sino también para aquellos con contratos definidos mientras la licencia esté dentro de la duración de su contrato.
  2. 15 días es poquísimo, 6 semanas deberían ser lo mínimo y lo ideal es que si queremos igualdad  y equidad sea el mismo tiempo que tiene la madre (8 semanas luego del nacimiento).

Además de este proyecto existe otro, el Anteproyecto de Ley Nº 47 que añadiría al Art. 107 del Código de Trabajo lo siguiente:

Si la madre muriera en el parto o durante el período del permiso posterior a éste, dicho permiso o el resto de él que sea destinado al cuidado del hijo, corresponderá al padre quien gozara de dicho tiempo de licencia establecido para la mujer.

Considero que ambos, imperfectos, serían una gran ayuda para realmente implementar una conciliación paternal en Panamá, y con esto quizá muchos hombres dejarían de lado ese estereotipo de que 'yo trabajo, tú cuidas' porque sé y veo que muchos son capaces y que incluso se las apañan como hace Stef para estar presentes desde el primer momento en la vida de sus hijos.

¿Cuál es tu opinión y experiencia con la conciliación laboral, propia y de tu pareja? Cuéntame a través de los comentarios y comencemos por recordar a nuestros diputados que leyes como estas deben ser llevadas hasta el final, que no sólo están para dar bloques y pavos en Navidad.

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-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia. Siempre inspirada por y para Andrés Matteo, pues con su llegada a casa este blog nació. Anímate a saludarme en acebook 😉


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