Cuando pide un hermanito...

viernes, 21 de octubre de 2016 Se lee en


Desde que supe que estaba embarazada, desde que tuve entre mis manos el resultado del examen, lo supe: solamente sería mamá una vez. Han sido desde entonces las innumerables conversaciones con Stef, con mi familia, con amigos, con compañeros de trabajos y sí, hasta con desconocidos, 'justificando' ante ellos el porqué de mi certeza. 

Nunca me pasó por la mente tener que 'justificar' mi decisión con mi hijo de cuatro años. No es la primera vez que Andrés Matteo menciona querer un hermanito, aunque lo ha hecho de la misma manera en que me pide el mismo carrito del primo, o el mismo sabor de galleta que come el otro primo. Pero desde hace dos días, he tenido una charla que sinceramente me afectó más que las tantas otras aún más incómodas e innecesarias (excepto las de Stef) que he tenido a lo largo de los años.

Todo surgió durante una cita tardía de control donde dos niños, hermanos entre sí y con al menos 3 años de diferencia entre ellos, compartieron y mucho con Andrés. Pero pasa que la madre debió retirarse a otro piso y obviamente los niños la siguieron y allí fue el mío detrás. Yo al llamarle y regañarle por ello, por irse detrás de otros que no conocemos y peor sin avisarme, me suelta la frase: 'pero ¿y qué hago yo? siempre me quedo solo porque no tieno hermano' así con carita en verdad acongojada. Tanto, tanto me dolió escucharlo y verlo con ese sentimiento que ni siquiera corregí la conjugación del verbo, ni siquiera tuve palabras de aliento. Sólo lo abracé y le planté un enorme beso.

Quisiera decir que allí terminó el tema, pero al día siguiente y cómo en casa el calor era intolerable se me ocurrió ir de cine con el peque. Lo propongo y él contento de repetir la película que le gusta acepta y nos ponemos a recoger todo. Pero luego suben sus primitos (6 en total, 4 son hermanitos entre sí entre 6 y 1 años; los otros dos también son hermanitos entre sí, casi 5 y 2 años y medio, y todos vivimos en casas cercanas siendo la primera y más 'arriba' la nuestra) y Andrés les invita a su cuarto de juegos y tv a pasar el rato. Yo, como ya teníamos los planes de cine y casi todo listo para salir tranquilos, le dije desde la otra habitación que no, que otro día porque ya nos íbamos a arreglar para salir (ya tenía las toallas en mano para ducharle) y todo normal, los primitos se organizaron de ir a otra de las casas a jugar. Y mientras yo salía a tomar a Andrés, vi cómo se desesperaba porque no se fueran los niños, por convencerlos de quedarse con él, incluso invitándolos a todos al cine, y me dolió demasiado esa escena. Me dolió porque jamás entendí a qué nivel de soledad mi hijo se sentía que prácticamente rogaba por la compañía de otros niños y porque al decirle que nos arregláramos me preguntó que porque no tenía él un hermano como los demás. 

En esta ocasión, sí que senté a Andrés en mis piernas y esta es la conversación que surgió (trato de hacerla lo más cercano a sus palabras, aunque estén mal dichas):
  • Y. Mimor, ¿por qué me dices que quieres un hermano?
  • A.  aaayyyynn pues porque cuando ya no puedemos jugar todos juntos, ellos tienen un hermano para seguir juegando en su casa, y yo me quedo solo, siempre solo.
  • Y. Pero, no estás solo, me tienes a mí, a mamín y papín (sé que no es igual, pero debo señalarle que solo no está)
  • A. Está bien, pero yo quiero un hermano para jugar siempre.
  • Y. Ah, pero te contaré algo. Si papá y mamá te dan un hermano, este será un bebé pequeñito y luego crecerá poco a poco, así que no podrás jugar con él de una vez, será como con Leland que aún no sabe jugar con ustedes. Y mamá tendrá que cuidarlo mucho por ser un bebé y no te podrá cuidar igual a ti, así como ahora.
  • A. ¿Los hermanos no pueden llegar grandes?
  • Y. Un hermano de verdad no, pero tú tienes a tus primos y harás muchos amigos.
  • A. ¿Y los podemos invitar a que se queden conmigo y al cine y la Wii?
  • Y. A veces, no siempre porque todos tienen sus propias casas.
  • A. Pero yo siempre me quedo solo (bracitos cruzados y con mohín).
  • Y. Te contaré algo mimor: mamá escogió tenerte como hijo a ti nada más, tú eres lo más grande e importante para mamá y sin un hermano yo puedo darte mucho más: amor (le beso), jugar contigo, ¿ves que tus tías siempre están ocupadas viendo a uno de los niños? podemos salir a pasear, al cine, cuando queramos los dos juntos ¿ves que tus tías no pueden hacer eso con tus primos igual que nosotros? A veces, las cosas pueden ser distintas y mejores. Solo no estás, porque aunque yo no soy un niño puedo acompañarte en otras cosas, pero con un hermano no podría, porque él también me necesitaría.
  • A. (ya me mira al rostro, con un gesto en su cara más 'tranquilo') Mmmm, pero puedo tener amigos, ¿muchos?.
  • Y. ¡Sí! tus primos son tus amigos, a veces se tienen que ir a sus casas, a veces tú te vas como ahora que nos vamos. Pero siempre pueden jugar un rato, no todo el tiempo se puede jugar tampoco Andrés, hay que comer, dormir, recoger lo que se tira.
  • A. ¿Y una mascota si puedo tener para jugar?
  • Y. Veremos con papá.

No sé que tanto le hayan calado mis palabras, traté mucho de no hablar en términos materiales sobre lo diferente que sería para él tener un hermano o más. Sé que en parte esa necesidad en él está justificada, aunque no la siento no significa que no comprenda lo duro que es quedarse 'solo' cuando él ve que a nuestro alrededor el modelo familiar incluye a lo menos 1 hermano. Quizá en un ambiente donde nuestro modelo familiar sea más común, Andrés ni siquiera consideraría la idea de un hermano.

En uno de nuestros últimos paseos improvisados: Valle de Antón


Pero tampoco es justo tener un hijo más sólo por ello, cuando sé muy en mí que no estoy lista, no me siento preparada para una bi-maternidad y tampoco es la vida que vislumbro para mi hijo y para mí, sin mencionar que sería más que injusto traer una criatura al mundo solamente por petición de otra criatura. Cada uno de los argumentos que me han dado los he podido desmontar, pero el de mi hijo, el de la soledad, ha sido el más duro de escuchar y es el que más tengo que trabajar, con él y por él.



-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia. Siempre inspirada por y para Andrés Matteo, pues con su llegada a casa este blog nació. Anímate a saludarme en acebook 😉

Se ha comentado...

  1. Que bonita la coversación :) Lo de Está bien, pero yo quiero un hermano para jugar siempre. lo dicen todos los niños, pero cuando llega el hermanito se quejan porque ya no les prestas tanta atención jajaja.

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  2. Me ha parecido muy bonita la conversación que has tenido con tu hijo. Yo te comento porque me ha llegado al alma ya que a mi me pasaba exactamente como a tu hijo y a veces me sigo sufriendo de esa soledad. Yo he sido hija única y aunque he tenido el cariño de todos mis familiares, millones de amigos y una gran cantidad de primos. Siempre he echado de menos una hermana o hermano. Pues aunque nos digan que es lo mismo, no lo es. Yo eché mucho de menos un hermano cuando falleció mi papá ya de adulta pues mi madre se aferró demasiado a mi y los amigos y demás familiares tienen sus vidas. Nadie puede entender ese momento y darte el apoyo como un hermano. Yo por el momento sólo tengo una peke pero no descarto tener algún otro bebé en el futuro porque no me gustaría que mi hija pasara por esos momentos de soledad que pasé yo. Aunque ahora hablándote como adulta a veces pienso que también es mejor no tener hermanos porque cuando veo alrededor la relación de algunos hermanos me da una pena infinita. Al final todo es relativo.Haz lo que te haga feliz y listo.

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