¿Seré mamá de un gamer?

jueves, 6 de octubre de 2016 Se lee en


Mi peque apenas tiene cuatro años, creo que es desde hace uno que comencé a contar años, pues a pesar de las caras de 'y de qué me hablas?' me gustaba decir "mi hijo tiene ya 32 meses".

Desde muy pequeñín ha tenido acceso a dispositivos electrónicos, recuerdo que la primera app específica para él fue El bebé no toma en cuenta y la descargué poco antes de sus 6 semanas (sí, en ese entonces no eran meses ni años, eran semanas) y desde entonces han sido un sinfín de apps de juegos, de música, de pintura, de lectura, de puzzles...

De mi vida pre-mamá aún conservo mi Wii U y mi Nintendo DSi y un montón de juegos de Mario y estilos similares, (soy nintendo-lover btw! y pasé mi reposo prenatal en cama con la DSi y Princess Peach una y otra vez) digamos que en este aspecto y  en el de las caricaturas sufro el complejo de Peter Pan, así que aunque suelo ser egoísta con mis cosas comencé a cederle tiempo de juego y vi en él la atracción hacia el encanto antaño pixelado.

Y para la navidad pasada le regalamos la Wii U con los juegos Yoshi's Woolly World, Captain Toad y Mario Kart 8 y para su cumple le obsequiamos Super Mario 3D World.

No sólo le gustan las consolas de videojuegos, sino que con los móviles también se desenvuelve y sigue disfrutando su Storio Baby. Y contrario a la imagen de niño abstraído, asocial y poco activo que intentan venderte para que no se usen estos medios de entretenimiento, si Andrés se vuelve un 1% más activo me derrite la capa superior de la Tierra, tiene energía inagotable, adora corretear en el patio y constantemente debo buscarle en las casas vecinas, tiene una gran imaginación pues me crea cuentos y canciones de la nada que hasta me hace sopesar si debo ponerme un micrófono oculto tipo espía para captar tan preciosos momentos, hasta tengo pendiente ilustrar su primer cuento repetitivo: 'el dinosaurio vampiro'.

Pero lo que inspira esta entrada es algo que nos pasó ayer por la tarde mientras estábamos en el mall: entramos a una conocida tienda de Videojuegos mientras esperábamos la entrada al cine y allí tienen la Wii U con el nuevo juego de Pokémon: Pokkén Tournament y pues Andrés con el recién adquirido gusto por Pikachu y sus amigos quiso intentar y papá y yo lo permitimos con este resultado (él es el Pikachu todo amarillo):


La verdad es que me sorprendió que tan rápido inició la partida y que la ganó, y repitió y ganó nuevamente que hasta ya lo pidió a 'Santa' con puppy face y "un poooofavooo mamaaa llama a Santa que me lo traiga, ese y nada más, ah y mucho cocholate para (enumera aquí a toooooda la familia y mascotas)".

El mundo ha avanzado tanto que en cuando yo era pequeña y salió la primera serie lo más cercano de una 'batalla pokémon' era fingir que éramos unos y hacer los movimientos y sonidos, y yo pues siempre escogía a Bulbasaur para poder lanzar hojitas emulando Hojas Navaja



-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia. Siempre inspirada por y para Andrés Matteo, pues con su llegada a casa este blog nació. Anímate a saludarme en acebook 😉

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